lunes, 21 de junio de 2010
La Tragedia de lo Común: El bloqueo en Gaza [II]
El bloqueo sobre Gaza buscaba llevar a su gobierno democráticamente electo al punto del quebranto. Esto no ocurrió. Para 2003 el PIB per cápita de Gaza era de $1,500 dólares, el mismo que de Mozambique y por debajo de Ruanda. Para ese momento un tercio de todo el empleo de su población se desarrollaba en Israel. Para 2007, año de la instauración del nefasto bloqueo, la pobreza extrema aumentó en un 80%. Esto creó un caldo de cultivo para un régimen autoritario y dogmático. Tras el bloqueo las cúpulas dirigentes de Hamas se abocaron a la tarea de instaurar una economía informal fundamentada en el contrabando subterráneo entre Gaza y Egipto. En 2005 Estados Unidos auspició un programa de exportaciones entre Gaza, Cisjordania (aún bajo el mando de la OLP) y Egipto, vía el acceso de Rafah. El convenio nunca se aplicó y Gaza sacaba sólo el 8% de las exportaciones pactadas. La economía de resistencia (como la llama Hamas) ha suplido esa carencia con creces. Esto ha detonado un auge en el sector de la construcción, varios productos básicos de consumo están más baratos en Gaza que en Cisjordania. Todo este comercio, subterráneo en todos los sentidos, es controlado por Hamas. El bloqueo le ha permitido a este movimiento islámico dotarse de una enorme legitimidad y le ha permitido su principal fuente de abastecimiento financiero. Se estima que este contrabando de esta masiva economía informal (otra similitud con el caso cubano) le otorga a Hamas $500 mil millones de dólares al año. La amenaza israelí ha fortalecido el autoritarismo en Gaza. La pena de muerte se ha reinstaurado y los movimientos disidentes a Hamas son perseguidos sistemáticamente. La negación al libre tráfico de los factores de producción –incluyendo el empleo- ha creado las condiciones más propicias para la instauración de un modelo autoritario y teocrático en este reducido territorio. La cerrazón, al igual que en la ya mencionada isla del Caribe, debilita a la disidencia y condena sus posibilidades de crecimiento. Israel con su bloqueo ha fortalecido a Hamas y ha dificultado aún más la posibilidad de la instauración de un estado soberano para los palestinos. Y para agravar más la situación ha puesto en mayor peligro su existencia en una región que le es hostil y que es una de las más inestables del mundo. La implicación de sus acciones va mucho más allá de sus fronteras, debilita a las ramas más moderadas del islam en la región, fortalece a sus enemigos como Irán y Hezbollah en Líbano y condena a buena parte de las mujeres musulmanas a mayor exclusión social, política y económica. El bloqueo sobre Gaza debe acabarse. El incidente de la flotilla fue sólo una implicación de sus bastas y muy nefastas consecuencias.
jueves, 10 de junio de 2010
Califica OIT de "inaceptable" y "contraproducente" bloqueo a Gaza - El Financiero
- El organismo señala que cuanto más duren las severas restricciones al desarrollo empresarial serán más afectadas las perspectivas de todos los residentes de la franja
El Financiero en línea
Ginebra, 10 de junio.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) definió hoy el bloqueo impuesto por Israel a la Franja de Gaza como “inaceptable, insostenible y contraproducente”, en un informe difundido en el marco de la 99 Asamblea del organismo.
En el documento la OIT agregó que “cuanto más duren las severas restricciones al desarrollo empresarial y al empleo productivo, más afectadas se verán las perspectivas de todos los residentes de Gaza”.
A pesar de que se han registrado algunas mejoras en la situación económica del territorio palestino, la situación económica “continúa siendo precaria, en especial en Gaza”, alertó.
“La sombría situación económica, social y humanitaria que impera en los territorios árabes ocupados crea un ambiente en el que los derechos de los trabajadores y la dignidad humana son violados todos los días”, dijo Juan Somavía, director general de la OIT.
“Cuanto más dure el cierre, más socavará las perspectivas futuras de los trabajadores y sus familias, en particular las de la generación joven”, advirtió.
El organismo señaló que “ante la falta de otras oportunidades, numerosos palestinos se ven obligados a buscar empleo en la economía informal, a menudo a costa de condiciones de trabajo precarias y una protección social deficiente”.
Las conclusiones del informe se basan en las misiones enviadas este año a los territorios árabes ocupados, Israel y la República Árabe Siria, así como de la Organización Árabe del Trabajo y la Liga de Estados Árabes en El Cairo.
Tales misiones fueron enviadas con el objetivo de evaluar la situación de los trabajadores en los territorios árabes ocupados, incluyendo la Margen Occidental (Cisjordania), Gaza y el Golán.
De acuerdo con el informe, el aislamiento de Jerusalén Este del resto de la Margen Occidental está aumentando, debido a una política destinada a reducir la proporción de palestinos que viven y trabajan allí.
Asimismo, la OIT expresó gran preocupación por el anuncio reciente de Israel de continuar con la expansión de los asentamientos en Jerusalén Este, que “ha cubierto de nubarrones el inicio de las conversaciones indirectas con vistas a reanudar las negociaciones sustanciales”.
“La última orden militar para prevenir la infiltración es vista como una espada de Damocles por miles de familias palestinas”, consideró el organismo de la ONU.
El informe asentó además que “los impedimentos a la circulación y al acceso representan los obstáculos más serios al desarrollo económico y a la creación de un tejido social normal en el Golán sirio ocupado”. “Los ciudadanos sirios enfrentan grandes dificultades para asegurarse un empleo y un ingreso que les permita conservar su identidad árabe siria”, agregó.
En la introducción del reporte, el director general de la OIT se unió al llamado de la Oficina de Naciones Unidas para el proceso de paz en Medio Oriente que subrayó la importancia de que la comunidad internacional siga sosteniendo los esfuerzos de la Autoridad Palestina por construir un Estado.
Según el documento, la incorporación del tema del empleo deber ser una tendencia subyacente a todas las actividades gubernamentales, con el fin de posibilitar el desarrollo del sector privado.
Destacó el hecho de que “el empleo no debería convertirse en el punto focal de una estrategia basada en una economía en auge, el trabajo decente y el buen gobierno”.
Por último, el informe aprecia “todo esfuerzo emprendido por el Gobierno de Israel con miras a aliviar la carga de los trabajadores palestinos y sus familias”.
“La OIT siempre ha sostenido que las mejoras en el acceso y la circulación repercuten positivamente en el desarrollo económico y en el empleo del territorio palestino ocupado”, apuntó Juan Somavia.
Concluyó que “una solución duradera al conflicto se basa en un Estado palestino independiente, democrático y viable, en paz y seguridad con todos sus vecinos”. (Con información de Notimex/MVC)
Matthew Kalman: Gaza's Shadow Economy Plods On
Friday, Jun. 04, 2010
A Palestinian smuggler exits a tunnel that runs between Egypt and Rafah in the southern Gaza Strip on June 3, 2010 Said Khatib / AFP / Getty Images
By MATTHEW KALMAN / GAZA CITY
Days after the Israeli seizure of a flotilla of Turkish ships bound for Gaza that left nine pro-Palestinian activists dead and triggered worldwide condemnation, activists aboard an Irish-flagged aid vessel are bracing for the next round, while Israelis debate how to solve the problem. The 1,200-ton Rachel Corrie, named for the pro-Palestinian American activist who was killed in Gaza by an Israeli bulldozer, is heading south from Cyprus through the Mediterranean with a cargo of aid and banned building materials for the Hamas-controlled enclave.
Israeli leaders still stunned by the fallout from the May 31 flotilla raid are determined to stop the Rachel Corrie as well as not cause any more deaths that will hand Hamas and its supporters another p.r. victory. "We shall not allow the ships to reach Gaza — not now and not later on," Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu told his ministers. "We intend to direct the Rachel Corrie ship to the Ashdod port and transfer its civilian goods to Gaza following a security check." (See pictures of Israeli commandos storming the Turkish ships.)
Palestinians in Gaza eagerly awaited the drama unfolding off the coastline, hailing the Free Gaza Movement and the Turkish group IHH — which allegedly has jihadist sympathies — as heroes, with street marches and banners fluttering from buildings close to the tiny Gaza City port. The excitement is a change from the daily grind of survival, which can take many forms in the enclave's shadowy economy.
Every day, a long line of Palestinians queues outside the USAID distribution center in Beit Lahiya, north of Gaza City. Thursday was the turn of families with nine or more children; they have been issued with the relevant papers, allowing them to collect 3 kg of salt, 12 kg of sugar, 12 kg of beans, 16 L of olive oil and four 50-kg sacks of wheat flour. After 40 days, they will return for more. "The proportion of the population dependent on aid has risen to 80%, the number of the poorest of the poor has risen from 100,000 to 300,000 in the past year alone, and unemployment has reached 44%," says Chris Gunness, spokesman for UNRWA, the U.N. body that has been assisting Palestinian refugees since 1949. "How can anyone say there isn't a humanitarian crisis?"
At the Islamic University in Gaza City, two buildings on the campus are still in ruins nearly 18 months after they were bombed flat by Israeli jets during the war that ended in January 2009. Israel said the university's technology labs were being used for research and development to improve the 8,000 Qassam rockets that have been fired across the border since April 2001 — a charge the university flatly denies. University president Kamalain Sha'ath needs $50 million to rebuild the wrecked labs and replace damaged equipment, but Israel will not even let him bring in any building materials. (See pictures of life under Hamas in Gaza.)
Sha'ath continues to educate his 21,000 students, but he knows their chances of employment are slim. Last year, there were 20,000 applications for 2,700 teaching jobs advertised by the Ministry of Education and 1,700 applications for 50 English-language teaching positions at UNRWA. "The economy of Gaza cannot generate the number of jobs required for all of these people. With the blockade, it became more and more complicated," Sha'ath tells TIME.
The Israeli and Egyptian blockade was imposed in earnest after Hamas, the Islamist militant organization that came to power in parliamentary elections in January 2006, won control of Gaza and its population of 1.4 million in July 2007 after a vicious Palestinian civil war. The blockade was supposed to persuade Gazans to topple the Hamas government; secure the release of Israeli Corporal Gilad Shalit, who was abducted in June 2006; and end the firing of Qassam and other rockets across the border. None of those objectives has been achieved.
See the diplomatic fallout from the Gaza flotilla fiasco.
Israeli officials say the blockade must remain in place to stop Hamas from being supplied with rockets and other heavy weaponry by their allies in Hizballah and Iran. They reject the charge that they have plunged Gaza into poverty and food dependency, pointing to the first three months of 2010 that saw 3,828 trucks carry more than 95,500 tons of goods into the Gaza Strip, including food, medical supplies, wheat, rice, clothes, footwear, milk powder and baby food. Just days before the flotilla fiasco, the press office of Netanyahu sarcastically recommended the fine-dining restaurant Roots to foreign reporters sent over to chronicle humanitarian conditions. And indeed, in Gaza City, white-coated waiters do serve expensive meals at Roots. The beef Stroganoff has been unofficially dubbed "Bibi Stroganoff."
But much of the commerce that has managed to survive the blockade operates with rather shadowy mechanisms. At the small grocery run by Hani Abu Fadi in a refugee camp south of Gaza City, the shelves are stocked full of goods, from basic foodstuffs to chocolates. Many of the tins are Egyptian, but Hebrew packaging indicates that some items have been imported from Israel, including fresh milk and washing powder. Abu Fadi says prices have fallen by about one-third on some items in the past year. "There is no shortage of food; there are even stockpiles," he says. "I assume the wholesalers who used to work with the Israeli border crossings are now bringing their supplies through the [smugglers'] tunnels, but I don't ask." (See pictures of heartbreak in the Middle East.)
Down in the town of Rafah on the border with Egypt, a makeshift hut constructed from blue nylon sheeting nailed onto a frame covers the mouth of a smuggling tunnel underneath the frontier. A man who identifies himself only as Abu Ahmed dug his tunnel two years ago on the site of a destroyed house that he bought from the previous owner. It is 25 yards deep and half a mile in length. It took six months to build and is connected by cross-passages to five or six neighboring tunnels in case of emergency. He descends by rope down a 4-ft. square vertical shaft lined with wood to a passage that emerges in a gentle slope inside a building on the other side of the border. There is an emergency generator for electricity and a compressor to pump air through. "I bring in everything, but nothing that is illegal," he says. "From food and motorcycles to animals. I once brought in two lions for the zoo — small ones."
Abu Ahmed says that in a good month, he can make $300,000. His only tax was a one-off payment of about $2,500 to Rafah Municipality for electricity. A qualified doctor at a nearby hospital earns just $900 a month. Gazans are concerned that the new elite of tunnel smugglers have a vested interest in continuing the siege. (See pictures of 60 years of Israel.)
A poll conducted in March indicated that Palestinians were becoming fed up with Hamas: 37% of Gazans told the Palestinian Center for Public Opinion that they trusted the Fatah party of Palestinian Authority President Mahmoud Abbas to govern, while only 22% said they preferred Hamas. But with the actions against the aid flotilla last week, Israel may have inadvertently thrown the Hamas government a lifeline. "What happened this last week was a surprise for everybody," says Omar Shaban, president of PalThink, a Gaza-based strategic studies think tank.
Shaban says Israel's seizure of the flotilla brought the situation in Gaza to world attention and may trigger enough pressure on Israel to end its blockade. "The Gaza issue is totally different after the ships than before the ships. It's like a political tsunami, whether you support Hamas or not," he says.
lunes, 3 de mayo de 2010
.:: Diario Digital Nuestro Pais ::.
Gaza, (dpa) - Shadi Mahani vende cigarrillos en Gaza y nunca imaginó que vería tanto descaro. Colaboradores del movimiento radical islámico Hamas se presentaron ante el comerciante, que sólo vende tabaco en una bolsa, y le exigieron un impuesto extraordinario por cada cajetilla vendida.
"Desde hace tres años el tabaco se importa desde Egipto a la Franja de Gaza ilegalmente por túneles. Y los propietarios de los túneles y los compradores ya tienen que pagar los impuestos por los productos importados", comenta enojado el joven de 25 años.
Hamas, que controla la Franja de Gaza, se encuentra sumida en una crisis financiera aparentemente bastante grave, algo que reconoce el propio movimiento palestino. Incluso hay protestas entre los 32.000 empleados del servicio público, que no reciben su salario completo. Por ello, las subidas de impuestos resultan realmente exasperantes, ya que la fantasía de los recaudadores de impuesto apenas conoce límites.
No sólo las cosas que son importadas de contrabando desde Egipto son caras. Hamas grava también la ropa y los carteles anunciadores que cuelgan fuera de los comercios. A Eyad Ahmed, carnicero, casi le da algo cuando las autoridades se fijaron en la pequeña parrilla que instaló delante de su carnicería.
"Pedían 1.500 shékeles (unos 300 euros) al año. Nunca pagué impuestos por ello. Ni a los israelíes cuando mandaban ni a la Autoridad Nacional Palestina. Para poder sobrevivir, Hamas busca toda posibilidad que se le presenta para conseguir dinero de la gente humilde".
Cerca de un millón y medio de personas viven en esta pequeña franja de territorio a orillas del Mediterráneo. Un 80 por ciento de los residentes son pobres, según estimaciones de Naciones Unidas. El índice de desempleo, según datos oficiales de las autoridades en Gaza, es del 40 por ciento.
La mayoría de empleos se consiguen en la economía informal del contrabando por los túneles que cruzan la frontera hasta Egipto. (...)