miércoles, 19 de mayo de 2010

Opinión y análisis - Reflexiones y Criticas a la Vieja y Nueva Ley Orgánica del Trabajo (I)

Opinión y análisis - Reflexiones y Criticas a la Vieja y Nueva Ley Orgánica del Trabajo (I)

La epopeya obrera desde hace tiempo murió, aquello de la revolución del proletariado es cuento chino en sus pregoneros, que en el caso de la Unión Soviética se convirtió en la nomenclatura; una clase social, que de hecho pero no de derecho, disfrutó al orgasmo de los beneficios del poder. El productivismo, el obrero insigne cada año condecorado por su aporte al fondo social, no era más que mueca de una burocracia vigilada por la vieja guardia del partido, el ejército y la èlite comprometida con dicho estado de cosas. Ahora si es cierto que la utopía mal interpretada del sovietismo y demás ismos feneció, eso no significa que el socialismo como posibilidad se haya ido sin regreso; al contrario, el asalto a la tierra, que no al cielo, se vuelve más realidad.

Se hace pertinente esa aclaratoria para comenzar a dialogar de frente ante premisas que son del todo falsa, y que si las aceptamos sería avalar otra ideología más. El enfoque del diplomado es pro chavista, es decir, están con el proceso. Y una verdad es evidente: El socialismo es la antitesis del chavismo; ninguna consistencia tiene eso del socialismo bolivariano y cuando el presidente habla del socialismo del siglo 21, apunta cosas muy diferente a lo que plantea el intelectual Hans Dieterding. La realidad es que sin moral, productividad y organización no hay revolución, y es el caso que esta gestión presidencial ya casi decenal, apenas sanciona leyes como la de cultura y ahora se apresta a discutir la orgánica de trabajo, la cual nos compete. En esa realidad se hace pertinente hacerse preguntas como ¿Por qué se ha pospuesto la reforma de dicha ley? ¿Es que acaso el cooperativismo no es una flexibilización de trabajo, que el supuesto estado socialista aùpa? ¿Sinceramente se está en un enfrentamiento de dos bloques históricos, o al contrario, tal señala don Domingo A. Rangel, lo que se presenta es la guerra a cuchillo del bloque de los Amos del Valle, desplazados del poder y la Boliburguesìa, el bloque económico creado durante el chavismo, y de mampara los sacrosantos intereses del pueblo? El supuesto estado revolucionario no es acaso el que pospone discusiones de contratos colectivos vía bonos, arremete contra las centrales obreras, más allá de que pertenezcan a la oposición, sigue posponiendo el pago de las prestaciones sociales de los trabajadores y busca controlar, en aras de esa supuesta revolución, el movimiento obrero mediante sus llamadas escuelas socialistas, al estilo jocoso de un William Izarra, padre. (...)

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