martes, 14 de febrero de 2012

El voto de los informales y los pobres

Muchos millones de mexicanos viven en la llamada “economía informal”, que se refiere a los “fayuqueros” y a todo tipo de vendedores ambulantes, ignorados del conocimiento fiscal, pero que todo mundo encuentra en todas partes. Incluyendo aboneros de ropa y calzado, taqueros, torteros y otros. Además muchos millones más son mexicanos que viven en pobreza, o en pobreza extrema, en el medio rural y en colonias irregulares de los principales centros urbanos de la nación. Y de esos millones de mexicanos, los que cuentan con credencial electoral tendrán la posibilidad real de definir al ganador de las elecciones federales, tan sólo si se deciden a votar, o si apareciera en la contienda comicial un candidato presidencial que les convenciera para acudir a las urnas, lo que en el horizonte inmediato se ve difícil porque a los ambulantes y a los pobres sólo les importa hacer aquello que les permite sobrevivir en medio de la crisis económica que les tiene postrados en todo tipo de marginaciones.

Es cierto que en el padrón electoral son más mujeres que hombres y que figuran mayoritariamente los jóvenes, pero se ha prestado poca atención por encuestadores y politólogos al asunto de quienes viven en la economía informal y en la pobreza, extrema o no. Tampoco han evaluado este asunto los candidatos presidenciales postulados ya por los partidos políticos mayoritarios, quienes podrían llevarse una sorpresa si pasan por alto el problema de los millones de electores a quienes nos referimos. Con el voto de sus militantes y adherentes ni Peña Nieto -que encabeza encuestas-, ni Josefina Vázquez Mota -PAN-, ni López Obrador -las izquierdas- tendrán los votos suficientes para llegar a Los Pinos, particularmente porque han limitado sus esfuerzos de campaña a concentraciones urbanas, o spots televisivos y radiofónicos, sin considerar, aunque sea evidente, que los millones de pobres del país no poseen televisión, la mayoría vive en lugares a donde las emisiones de radio no llegan y en sus lugares de residencia no se venden publicaciones periódicas.

Obviamente esos pobres a los que tanto se refieren los políticos de todos los partidos tampoco tienen acceso a internet y nada saben de las redes sociales tan de moda. Si a estas alturas del proceso electoral surgiera un genio de la comunicación en alguno de los partidos que pudiera encontrar la manera de “llegarles” a esos millones de mexicanos, que teniendo credencial electoral ningún interés muestran por las cuestiones políticas, ya que viven al margen del gobierno y sólo utilizan su mica como medio de identificación, el panorama sería diferente. Pero hasta ahora los mensajes de aspirantes a la Presidencia no pasan de los lugares comunes -desempleo, inseguridad, educación, pobreza, etcétera- y sólo Andrés Manuel López Obrador ha hecho alusión a un asunto que llama la atención de los electores no partidistas, al ofrecer que de ganar la Presidencia reducirá las altísimas percepciones salariales que tienen la totalidad de los altos y bajos funcionarios de los tres niveles de gobierno, y aunque usted no lo crea, esto es algo que podrá redituarle votos hasta de sus malquerientes. Nada más, pero nada menos.



Jorge A. Chávez Páramo

No hay comentarios:

Publicar un comentario