De los 5 yacimientos de explotación de carbón en el Táchira, sólo el de Lobatera está en actividad, y aun así, es muy compleja por el hecho de que son pequeños mineros y no la industrialización la que realiza la actividad como tal.
Once filiales emanaron de la Compañía Nacional de Industrias Básicas, siendo una de ellas la Empresa Minera Nacional, que surge como una suerte de PDVSA en la minería y que junto al gran número de empresas del estado mixtas y privadas que ejercen la minería en el país, esta empresa comienza a diversificar e industrializar esas actividades mineras, según lo resaltó Mauricio Pernía Reyes, consultor jurídico de carbones del Suroeste C.A.
En este sentido, la Empresa Minera tiene competencia nacional y por consiguiente, puede trabajar con cualquier mineral, y fundamentalmente -asegura Pernía-, dado que los procesos primarios en la actividad minera ya están ocupados, la empresa se ha dedicado a abrir los espacios de proyectos no terminados y en la industrialización de muchos minerales, entre ellos el carbón.
Imprudencia de terceros
En el Táchira, La Corporación de los Andes (Corpoandes) fue la que asumió la gestión de las compañías de industrias mineras en la región, desde el 2001-2002, período en que las empresas que hasta ese entonces se encontraban trabajando en la explotación de carbón mineral, estuvieron a punto de exceder del liquidaje, resumió Pernía, quien acotó que desde entonces Corpoandes y Carbosuroeste -empresa adscrita a Corpoandes- han asumido las deudas y problemas generados de aquella explotación irresponsable y ambiciosa.
”A causa del imprudente exceder del liquidaje, la presencia en las zonas mineras empezó a disminuir por parte de la actividad de la compañía antes encargada, dejando así espacio libre para lo bueno y para lo malo”, palabras con las que este jurista describe el paso libre que se generó en Las Minas de Lobatera, para que las empresas arrendatarias o contratistas de la compañía comenzaran a actuar más a su interés que al interés de la región, obviando el aprovechamiento racional del recurso, lo que desencadenó un complejo sistema de operar que finalmente promovió lo que sería las invasiones de minas, así como mineros ilegales que empezaron apropiarse de las mismas.
Resaltó a su vez que existen muchas áreas de concesiones que en un tiempo fueron explotadas -sobretodo en los años 50 para acá-, pero que una vez caducas, el Ejecutivo nacional no otorgó más concesiones. Sin embargo, esto no evitó que las invasiones llegaran a esa zona y se empezara a explotar ilegalmente: “esto generó una economía informal del carbón, por llamarlo de algún modo, y es esta actividad informal la que al fin y al cabo, se hace actualmente en el yacimiento de Lobatera, y permite el cobro de impuestos mineros -ingresos para la república por vía de esa actividad-”.
Tomando el control
Al llegar la Corporación de los Andes, asumiendo el control de las empresas mineras, se llevan a cabo investigaciones e intervenciones, con el fin de revisar el estado en el que las minas se encontraban, lo que más tarde permitió a Corpoandes procurar la modificación del modelo de explotación que se realizaba en la zona desde sus inicios, cambiando así la extracción a cielo abierto, por la de galerías, que es la que se desarrolla en la actualidad.
Entre los cambios que se produjeron, se dio la creación de la empresa matriz Carbones Suroeste C.A., que se encargo de todo lo concerniente con la exploración, explotación, industrialización, almacenamiento, transporte, comercialización y exportación del carbón, empresa que hasta hoy día se encuentra consolidando a pasos agigantados y con proyectos factibles esta materia prima extraída del subsuelo tachirense.
En este sentido, arribado el 2004, la Corporación de los Andes conjuntamente con Carbones Suroeste, diseñó un desarrollo endógeno minero, que no sólo trajo al estado los beneficios de la Misión Piar, que consistía en organizar a los pequeños mineros venezolanos en cooperativas, para que estos pudieran trabajar con los respectivos permisos de explotación en áreas declaradas para el ejercicio de la pequeña minería. Proyecto que a juicio del consultor jurídico Mauricio Pernía Reyes, permitió que la minería artesanal -aun cuando la producción no era muy alta- produjera más empleo, pues había mucha más mano de obra utilizada.
Cabe destacar, que directa o indirectamente del carbón de Lobatera viven unas 8 a 10 mil personas actualmente, entre mineros, transportistas e incluso la industria alfarera, que vive del carbón para fabricar ladrillos, tejas, tabletas y pisos rústicos en la zona, subsiste porque hay explotación de carbón, el mismo que utilizan para alimentar los hornos.
Por mandato presidencial
El Ejecutivo nacional ordenó paralizar o disminuir las actividades nacionales a cielo abierto de cualquier mineral. Gracias a la bondad del carbón tachirense -según estudios realizados- permite explotarlo en galerías, como en el Hato La Virgen, donde sobre las concesiones de minas ya desarrolladas, hay cultivo de piña y ambas actividades subsisten y pudieran subsistir si se industrializa la explotación en esa zona.
En Lobatera, específicamente en el área Cazadero 10, a finales de los 80 y principios de los 90, se dio una explotación a cielo abierto, debido a que un estudio previo daba para que se hiciera de esa manera.
Fuente: Diario Los Andes
No hay comentarios:
Publicar un comentario